Yo tampoco he leído El código Da Vinci

Dedicado a Pe Cas Cor, un incomprendido de nuestros tiempos. Descanse en paz, maestro.
Ssssh, silencio.
Que nadie me hable cuando estoy escuchando el silencio.
Hay veces que es mejor no escuchar nada que inundar el ambiente con metáforas insulsas que callan más de lo que dicen.
Y para callar ya está el silencio.
¿Eres capaz de verlo? Me está mirando, le estoy mirando... me está viendo.
Es un viejo con alma de paloma mensajera. Me mira y se queda sorprendido.
Me fumo el silencio, un silencio en código morse.
¿Qué insinúas? Sé lo que dices cuando callas, hablas más de lo que crees.
Piensas que no seré capaz de sostenerte la mirada más de diez bostezos de sereno en plena guardia.
Qué confundido estás.
Con mi mirada te reto a un duelo, un duelo que engloba tres generaciones de trabajadores incansables en busca de un cambio de piso, un acontecimiento digno de ser televisado vía satélite mediante pay per view.
Escoge tus armas: yo escojo un azadón de onomatopeyas y un paraguas esquizofrénico, capaz de hacer callar a todo fonema que se le ponga por delante.
...
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Qué fácil es saber de una persona con sólo mirarla, con sólo prever lo que ha querido decir estando callada.
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Sale a la calle. Salgo yo.
El bar de la esquina se ha convertido en un bar de carretera.
N-V
Km. 40
Welcome to Kentucky.
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Avanzamos codo con codo. Segundo asalto.
Creo que voy ganando por puntos. Es de noche. El viento va retransmitiendo el combate mediante susurros.
Ssssh...
Mi rival me mira de arriba a abajo, con detenimiento en mi pecho y garganta.
¿Tú no eres quién me compraba los recuerdos en el Rastro? Recuerdo que te vendí un disco de grandes éxitos del 94.
Silencio, abuelo, no hablaré si no es en presencia de mi abogado.
Prohibido gritar si no es con la imaginación.
Sus ojos se tiñen de rojiblanco, cualquiera diría que es del Atleti.
La luna avanza con nosotros, aunque se detiene en las esquinas a ver los escaparates.
Se hacen sombras sangrantes en la noche. Si nos pilla la Bescam se nos cae el pelo.
La luna empieza a palidecer, se disuelve como una pastilla efervescente en los charcos que vamos pisando, deformándose hasta adoptar una silueta de banano verde. Está enferman, y de todos es sabido que en estados carenciales de vitamina C no se recomienda ver la televisión en demasía.
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De nuevos solos él y yo.
Tienes ganas de tirar la toalla, pero reúne fuerzas para llegar hasta su portal.
Me mira alterado. De su mirada salen pilas cargadas de electricidad. No lo comprendo ¿Por qué quisiste que te dijera algo, si yo estaba muy a gusto con mi café con leche? ¿Querías acaso que te dijera un <
... ...
...*
El viejo se decidió a entrar en acción. Me escupió.
De su boca salió un gargajo de un tono violáceo, que cualquiera con más de dos dioptrías por ojo hubiera confundido con un crisantemo. Golpe directo, viento con bacterias que casi funden mi alma.
- Y como sigas persiguiéndome te sacudo, que no me das miedo por muy joven que seas.
Error, abuelo, error. En esta batalla sin volumen se gana sin decir nada, sólo con premoniciones y pensamientos impuros.
Me alejo del lugar. Un viejo yace tendido en el suelo, con un boquete en la garganta por el que mana sangre y palabras a borbotones.
La Guardia Civil toma nota del juicio de dos perros callejeros que pasaban por allí en ese momento. Aseguran que el hombre se escurrió en la bañera y se golpeó con un grifo Roca.
*...: Versos perdidos o que nunca fueron escritos.

Monigote rojo en Messenger, nunca estuve cuando fui solicitado. Estrangulador precoz de profesión, rompo los esquemas que intentaron marcarme los dioses y tumbo los semáforos que quisieron robarme los preciados minutos de mi vida. No me digas que se acabó la noche, la anarquía que supone no hacer caso al supremo sol es lo único que me hace falta para sonreír.