Aún no recuerdo qué edad tenía al nacer...
¿Serían las últimas palabras de su boca que oiría en mi vida?
Pero si has de follar conmigo, fóllame hasta el corazón, pues follar no consiste sólo en meter y sacar, sino en sentir algo bien bonito a la hora de meterla hasta el fondo.
Sinceramente la extremeña me ruborizaba con cada comentario que soltaba. Políticamente incorrecto, pero verdades como puños.
Penúltima parada de la línea 3. Su viaje tocaba a su fin. Sin valor de pronunciar palabras audaces y confundiéndome en los cálculos sobre la probabilidad de que siguiera conmigo, miré a otro lado, convirtiéndome en un sucedáneo de tipo duro.
Hallando un vacío donde antes hubo un corazón.

Monigote rojo en Messenger, nunca estuve cuando fui solicitado. Estrangulador precoz de profesión, rompo los esquemas que intentaron marcarme los dioses y tumbo los semáforos que quisieron robarme los preciados minutos de mi vida. No me digas que se acabó la noche, la anarquía que supone no hacer caso al supremo sol es lo único que me hace falta para sonreír.