En una pequeña ciudad llamada Móstoles, una tarde de verano...
Y tal vez tenía razón esa persona que dijo que madurar es aprender a despedirse, que nada es eterno en esta vida, que hay que aceptar el perderlo todo.
No sé realmente quién dijo esto que acabo de escribir. Fuera quien fuera, me gustaría conocerle y tomar unas cañas por la ciudad. Seguro que debe decir verdades como puños.

Monigote rojo en Messenger, nunca estuve cuando fui solicitado. Estrangulador precoz de profesión, rompo los esquemas que intentaron marcarme los dioses y tumbo los semáforos que quisieron robarme los preciados minutos de mi vida. No me digas que se acabó la noche, la anarquía que supone no hacer caso al supremo sol es lo único que me hace falta para sonreír.
edu er gitano dijo
Que pasa amigo, me gustaría ser ese hombre ó mujer que escribió tales palabras...pero no. Simplemente soy un colega de alguna facultad perdida en alguna ciudad universitaria desconocida que canta canciones a la sombra de un porche de sol de cuya cafetería ( espero que me perdonen) no les voy a hablar, y con una grata compañía en forma de pelos largos y oídos, acompañados a su vez por un raro ciudaddano de Tejas, con una guitarra a su cuello, llamado... ¡ tyler!, si es el primer nombre tejano que se me ha ocurrido para describir un acento extraño ( claro de EEUU), y que no paraba de fumar puros de hachís y de cantar canciones con tonos de otras tierras.
con el único deseo decirte que no es importante lo que se toma en el camino, sino lo que se aprende, pues lo que se aprende no se pierde y lo que se tiene... que se yo.
esta historia es falsa o verdadera, no lo se, decídelo tú.
23 Septiembre 2005 | 11:18 PM